¡Dulcísimo Jesús Nazareno, fuente de amor, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, que tanto amor tienes
Cuantas veces abra mis labios; cuantas mueva mis pies y manos; cuantas latidos mi corazón, quisiera decirte en verdad que te amo. Y deseara repetir este deseo de amar más veces que estrellas hay en el cielo, más que hojas tienen los árboles, más que gotas contiene el océano, más que arenas se encuentren en las playas y más que hierbas cubren los campos.
¡Oh Jesús Nazareno, Divino Redentor nuestro! En memoria de tu Pasión sacro santa te pido la concesión de (pídale la gracia que se desea alcanzar), si conviene a tu mayor honra y gloria y bien de mi alma. Amén.


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