miércoles, 17 de octubre de 2018

VIVIR O SOBREVIVIR, ESA ES LA CUESTIÓN











En realidad, la cuestión es vivir y sobrevivir.

O, en su orden natural, primero sobrevivir y, luego, vivir.


Es obvio que necesitamos tener cubiertas las necesidades básicas para que nos planteemos el vivir, que a mi parecer es lo mas importante.

 Acongojados por las cuestiones cotidianas, nos falta a veces la perspectiva que nos permita encontrar el equilibrio interior. Y, sin embargo, ¿no es eso lo que pretendemos tener conquistado cuando lleguemos al final del camino?


El no tener preocupaciones materiales, sin embargo, no garantiza tener una vida interior satisfactoria. Hace falta descubrir por qué vivimos, para qué estamos en el mundo que nos ha tocado, cuáles son las acciones que nos ennoblecen y cuáles las que nos alejan de nuestra condición humana.

Importa lo material: el alimento, el albergue, el arroz.

Pero también importa la búsqueda de la belleza, descubrir la armonía de la naturaleza, encontrar nuestro sitio en el perfecto engranaje de la existencia: las flores.

Vivir filosóficamente, que significa atender ambos aspectos, es la mejor forma de encontrar nuestro sitio en la vida. Nuestra vida. La del mundo al que pertenecemos. La de la Humanidad de la que formamos parte.



Contra todo pronóstico, sobre-vivir no es vivir "por encima de", como demuestra el pronombre. Sobrevivir es vivir una vida posiblemente menor que la merecida, intentando ver pasar los días sin hacer algo para cambiarlo y, lo que es peor, considerando a la vida un simple trámite o, en el peor de los casos, una broma de mal gusto, si nos atenemos a sus -muchas veces- devastadores efectos cotidianos y externos. Y eso, las más de las veces, nos entristece, ensombrece a nuestra alma y nos resigna a vivir solo lo que vemos y vivimos!

Vivir es, en cambio -sin superlativos que lo distorsionen, porque es lo que fluye en nosotros, si lo dejamos- estar bien vivos, valga la redundancia! Estar atentos siempre, sentir intensamente y responder en todo momento a lo que nos rodea e ir creciendo con cada una de esas nuevas circunstancias (personas, momentos y lugares) que afortunadamente nos ofrece la vida, cada día. Vivir es esa singular e irrepetible oportunidad personal e intransferible para ser uno mismo y estar agradecidos por lo que tenemos "aquí y ahora". Vivir es considerar al tiempo como nuestro aliado, no como nuestro enemigo como suele pasar cuando solo sobrevivimos!

La diferencia entre vivir y sobrevivir es simple y contundente: en la primera hay amor y en la segunda, en cambio, hay temor. Por eso vivir es esperar más de uno mismo y de la vida, confiar en que estando atentos la vida ésta nos obsequiará con lo necesario para ser felices; en la segunda, la vida sobrevivida, hay desconfianza, miedo ante lo que nos ofrece la vida y la urgente necesidad de ver pasar el tiempo sin sentirnos amenazados y sin asumir riesgo alguno.


Claro que el ser humano es libre de elegir quién es su compañero de viaje en esta breve escala por la vida, si el amor o el miedo!




Breve texto ajeno, pero fantástico. Habla sobre la diferencia entre vivir y sobrevivir. Disfrútalo...

¡Sobrevivir no es Vivir!

Pasan los segundos, los minutos, los días, las semanas, los meses, los años… pasa la vida. ¿Pasa o nos sobrepasa?.

La vida es solo tiempo y el tiempo aquello que más vale de la vida pues es lo primero que usamos al nacer y lo último que gastamos al morir. Dicen que nacer y morir son los dos hitos más relevantes de nuestra existencia pero no estoy de acuerdo, pues lo importante es lo que transcurre entre ellos: aquello que puede usarse.

La única diferencia entre el hombre y el resto de especies de la Tierra es que este sabe que su vida es finita, sabe que se va a morir. Esta certidumbre, al margen de creencias religiosas, nos posiciona ante un compromiso con nuestra propia existencia: el aprovechamiento de la vida. Un hombre vale el cómo use lo que le queda por vivir, sin mirar al pasado y considerando que el futuro es lo único que ofrece oportunidades para mejorar. Lo hecho, hecho está y a partir de aquí todo está por hacer.

Aprovechar la vida no es lo mismo para todos pues el concepto, aunque universal, permite la libre elección de actos por cada cual, que “usa” su vida de manera diferente. Por tanto, de esta manera parecería difícil definir cuál sería el mejor criterio para “aprovechar la vida”, pero no lo es tanto:

“Lo único que garantiza que aproveches tu vida es que decidas sobre ella, sin miedo al fracaso y con independencia del resultado, que nunca podrá ser considerado negativo al ser siempre elegido”



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